Vida y obra de San Juan de la Cruz

Vida.
Juan de Yepes nace en 1542 en Fontiveros (Ávila), en el seno de una familia muy humilde que, huyendo de la miseria, termina por trasladarse a Medina del Campo. En esa ciudad Juan recibe una profunda formación religiosa y humanística, ingresando finalmente en la Orden Carmelita, donde toma el nombre de Juan de Santo Matía.


Completados sus estudios en la Universidad de Salamanca y ordenado sacerdote, regresa a Medina del Campo, donde conoce a Santa Teresa en un encuentro trascendental para ambos en el que la monja le persuade para iniciar la reforma de la rama masculina del Carmelo. La santa decía que Fray Juan era una de las almas más puras y santas que Dios tenía en su Iglesia, y que poseía grandes tesoros de luz, pureza y sabiduría del Cielo.

En 1568, Fray Juan, junto a Fray Antonio de Jesús y con ayuda de la Madre Teresa, funda en la pequeña aldea de Duruelo, muy cerca de Mancera, la primera comunidad masculina de la reforma, comenzando así la historia de los Carmelitas Descalzos. Allí Juan profesó la Regla Primitiva del Carmen, pasando a llamarse Fray Juan de la Cruz.

En Duruelo Fray Juan se ocupaba de los quehaceres de la casa y la instrucción de los novicios, mientras que Fray Antonio se dedicaba a la predicación por lugares cercanos, lo que le llevó a conocer a don Luis de Toledo, Señor de Mancera, quien le invitó a predicar en la iglesia de esta población y le propuso trasladar el convento a este lugar, hecho que se consumó en 1570.

En Mancera, por ausencia del prior Antonio de Jesús, Juan de la Cruz recibe el 8 de octubre de 1570 las profesiones de los dos primeros frailes que entraron en el Carmelo Descalzo.

El futuro santo vivió en el convento apenas un año, y no se tiene constancia de que regresara, pero tanto Mancera como Duruelo influyeron profundamente en su vida y obra literaria.

De Mancera, fray Juan parte a Alcalá de Henares para ocupar el cargo de rector del primer colegio fundado por la reforma. Tiempo después se traslada a Ávila para ejercer como formador espiritual de religiosas hasta que es detenido por los carmelitas de la antigua observancia y encerrado durante ocho meses en una mazmorra de Toledo en la que estuvo a punto de morir.

Finalmente escapó a Andalucía, donde continuó su labor durante diez años. La última etapa de su vida la vivió en Segovia, falleciendo en 1591 en Úbeda (Jaén).

Al contrario que los ascetas, que vivían alejados del mundo, los místicos como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús vivieron inmersos en la sociedad a la que pertenecieron. Viajaron constantemente fundando y reformando conventos y sirviendo de guías espirituales a la población, pero sin abandonar nunca una vida contemplativa de soledad y penitencia que les permitió la unión directa y momentánea con Dios.

Obra de San Juan de la Cruz
San Juan de la Cruz, santo y Doctor de la Iglesia Universal, es una de las más notables figuras del Siglo de Oro Español, con una obra breve pero brillante, enmarcada plenamente en un renacimiento alejado de otros textos clericales y de tradición medieval. En ella caminan de la mano espiritualidad y amor a través de unas pasiones que queman o hieren tanto al cuerpo como al alma, como si fueran fuego, tormentas, lluvias, granizo o nieve. Muchos de sus versos son escritos espirituales que derivan de sus experiencias de unión con Dios y reflejan un alma, inmortal y pura, que lucha por escapar de la prisión del cuerpo, que la engaña con placeres y dolores.

San Juan comenzó a escribir en Ávila durante los años en los que convivió con Santa Teresa, enriqueciéndose conjuntamente ambos religiosos y condicionando mutuamente su producción literaria. Allí, el carmelita compuso algunas de sus poemas más conocidos, como Vivo sin vivir en mí y Entréme donde no supe.

Esta vida, que yo vivo
es privación de vivir,
y así es continuo morir,
hasta que viva contigo:
oye mi Dios, lo que digo,
que esta vida no la quiero,
que muero, porque no muero.

Vivo sin vivir en mí. San Juan de la Cruz.

Otro momento clave en la obra del futuro santo fue su encarcelamiento en Toledo, durante el cual escribió algunos de sus mejores textos: las primeras estrofas del Cántico espiritual¸ el poema de La Fonte o los Romances sobre el Evangelio.

Pero fue en Granada donde desarrolló la mayor parte de sus composiciones. Cuando llegó allí en 1582 tenía comenzada su obra más extensa, la Subida del Monte Carmelo, que continuó sin llegar a concluirla nunca. En esos años terminó el Cántico espiritual y escribió Llama de amor viva, así como la Noche oscura del alma¸ que tampoco completaría.

San Juan fue nombrado patrono de los poetas españoles por Juan Pablo II y sus escritos, conocidos después de su muerte, se han convertido en obras fundamentales de la literatura mística universal.

 

 

   
       
Fragmento del poema Noche oscura del alma. San Juan de la Cruz.    
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